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martes, 4 de octubre de 2011

Luca Giordano

Luca Giordano
Luca giordano.jpg
Autorretrato
Nombre de nacimiento Luca Giordano
Nacimiento 18 de octubre de 1634
Nápoles
(Italia)
Fallecimiento 12 de enero de 1705
Nápoles
(Italia)
Nacionalidad italiana
Área Pintura
Luca Giordano (Nápoles, 18 de octubre de 1634 - 12 de enero de 1705). Pintor barroco italiano. En España fue también conocido como Lucas Jordán, por la castellanización del nombre.

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Vida y obra

Aunque hijo de un modesto pintor, Antonio Giordano, la amistad con José de Ribera marcaría su vida. Luca empezó a temprana edad a trabajar con Ribera en su taller napolitano, y debido a la gran influencia del artista español y a los numerosos viajes por Roma, Venecia y otras ciudades, en busca de un mayor conocimiento de las diferentes técnicas de la época, se convierte en uno de los mejores artistas del barroco. Fue ayudante de Pietro da Cortona en Roma1650. profundizando en los aspectos decorativos hacia
Es singularmente famoso por su rapidísima producción y su versatilidad; efectuará imitaciones «a la manera de» Rafael, Tiziano y Rubens. Su actividad, bastante prolífica, y su velocidad al pintar se reflejan en su apodo «Luca fà presto», palabras que al parecer su padre le decía para apremiarle en su trabajo.
A los veinte años realiza una serie de lienzos para la Basílica de San Pietro Ad Aram (Nápoles) en los que plasma su maestría y también el influjo de Ribera. A partir de esos años, su prestigio crece y recibe encargos de importancia para diversas iglesias italianas e incluso españolas. En Nápoles conoce a Mattia Preti, influyéndose mutuamente y es allí donde pinta su Virgen del baldaquino y es conocido que en 1665 era maestro del gremio de pintores. En 1677 trabajó en Montecassino y posteriormente marcha a Venecia.
La creación del Hombre, fresco en el Palacio Medici Riccardi en Florencia, 1684-1686.
Triunfo de los Medici entre las nubes del Monte Olimpo, fresco en el Palacio Medici Riccardi, 1684-1686.
Giordano adquirió un estilo que fusionaba lo Veneciano y lo Romano. Combina la pompa ornamental de Paolo Veronese con esquemas complejos más vivos "a la gran manera" de Pietro da Cortona. En Venecia pintó frescos en la Basílica de Santa Maria della Salute. Entre 1682-83 pintó varias series de frescos en Florencia, incluyendo la cúpula de la Capilla de los Corsini en la Iglesia de Santa María del Carmine. En la manzana ocupada por el antiguo Palacio Medici pintó el techo de la Biblioteca Riccardiana (La Sabiduría liberada de la Esclavitud de la ignorancia) y el inmenso techo de la galería del Palacio Medici Riccardi. Los frescos incluyen en el centro la celebración hagiográfica prototípica de la familia Medici rodeada por una serie de espacios narrativos entrelazados: figuras alegóricas (Virtudes cardinales, Elementos de la Naturaleza) y episodios mitológicos (Neptuno y Anfítrite, el Rapto de Proserpina, la Procesión triunfal de Baco, la Muerte de Adonis, Ceres y Triptólemo).
El influjo de Ribera se manifiesta en la composición y en la iluminación tenebrista, pero con un empleo del color diferente, llegando incluso a hacer imitaciones por encargo del estilo de Ribera.
Hacia 1670, debido a su actividad incesante en frescos de numerosos monasterios e iglesias y a los numerosos encargos españoles de obras pictóricas, el rey Carlos II le encarga pintar los frescos del Real Monasterio de El Escorial.
En 1692 llega a España, donde permanecerá durante una década. La libertad, inventiva y la técnica de Giordano fueron una de las causas del éxito de los frescos de El Escorial. A esta obra siguieron otras de gran importancia como en El Palacio del Buen Retiro, la Iglesia de Atocha y la sacristía de la Catedral de Toledo, además de numerosas obras en lienzos para la corte y el clero.
Salomón y la Reina de Saba en la Bóveda de la Basílica de El Escorial, 1693-94.
Aparte de sus frescos en el Monasterio del Escorial, destaca el existente en el Casón del Buen Retiro (c. 1697), uno de los escasos murales que subsisten en Madrid, de los varios que ejecutó. En la Iglesia de San Antonio de los AlemanesMuseo del Prado, como El sueño de Salomón, Rubens pintando una alegoría de la Paz y retratos ecuestres a pequeño formato de Carlos II y su esposa, seguramente modelos previos para ejemplares a gran tamaño que no llegaron a ejecutarse. de Madrid en la calle de la Puebla también se pueden encontrar frescos suyos. Su presencia mediante pinturas sobre lienzo es por el contrario enorme: más de 40 en el
Además del cuadro Santiago Apóstol en la Batalla de Clavijo de la iglesia del Convento de las Comendadoras de Santiago en Madrid, destacan entre otros lugares la colección de pinturas existente en el Convento de Carmelitas de Peñaranda de Bracamonte y la del Monasterio de Guadalupe en Cáceres. A su última etapa española corresponde también el lienzo denominado San Joaquín y Santa Ana con la Virgen niña, actualmente en la iglesia de San Miguel en CuéllarSegovia). (
Adquiere gran popularidad en la corte española y se le concede el título de Caballero. Debido a la muerte de Carlos II y a la difícil situación durante la época de Felipe V, decide volver a Nápoles en 1702.
El arcángel san Miguel y los ángeles caídos.
Allí y poseedor de una gran fortuna, gastó importantes sumas de dinero en obras de munificiencia y fue particularmente generoso con sus compañeros artistas con problemas económicos.
Pinta la cúpula de la iglesia de Santa Brígida de Nápoles, del siglo XVII, lo curioso es lo de la cúpula que no pudo superar los 9 metros de altura para no obstruir el fuego artillero de Castel Nuovo. Sin embargo el límpido cielo pintado al fresco en la cúpula por Luca Giordano aprovecha al máximo la perspectiva y crea la sensación de un espacio inmenso.
Alcanza la cima de su celebridad en 1704 pintando la Historia de Judith en el techo de la sacristía de la Cartuja de San Martín de Nápoles.
Una de sus máximas era que el buen pintor es aquel que gusta al público y éste es atraído más por el color que por el diseño.
Luca Giordano falleció en Nápoles en 1705. Su cuerpo permanece en un altar lateral de la Iglesia de Santa Brígida. Muere siendo Hermano Lego de los Clérigos Regulares de la Madre de Dios.

Evaluación crítica y legado

La Magdalena penitente, obra del Museo del PradoJosé de Ribera en la producción temprana de Giordano. en la que se aprecia la gran influencia que ejerció
A Giordano se le ha criticado por ser un prolífico comerciante de todos los estilos sin ser maestro de ninguno. Se le ha considerado como un proto Tiépolo, reviviendo la gran manera de Cortona en un estilo que brillaría con Tiépolo. También, de la unión de su escuela napolitana con la tradición veneciana, prepararía el camino a Francesco Solimena.
Tras su muerte, fue desacreditado con dureza por artistas y críticos, que le consideraban responsable de la decadencia de la pintura española tras los años esplendorosos de Velázquez y Murillo. El nuevo interés que suscita la época barroca a principios del siglo XX, contribuyé decisivamente a la revalorización del pintor italiano. Hay que reconocer que su producción en España influyó claramente en Miguel Jacinto Meléndez, Antonio Palomino y Goya.

Annibale Carracci

Annibale Carracci
Annibale Carracci 003.jpg
La huida a Egipto (1603)
Nacimiento 3 de noviembre de 1560
Bolonia
, Italia
Fallecimiento 15 de julio de 1609
Roma
, Italia
Área Pintor y grabador
Annibale Carracci (Bolonia, 3 de noviembre de 1560-Roma, 15 de julio de 1609) fue un pintor y grabador italiano del Renacimiento y el Manierismo, perteneciente a la corriente del clasicismo romano-boloñés. Es el miembro más famoso de la saga de pintores Carracci. Considerado el rival de Caravaggio, encarnó una opción artística opuesta a la de aquél.

Biografía

En la Bolonia de principios de los años 1580, su hermano mayor Agostino Carracci junto con el primo de ambos, Ludovico Carracci, abrieron la academia de pintores de Desiderosi (Deseosos de fama y aprender), que posteriormente se llamó la Academia de los Incamminati (Progresistas) y finalmente la Escuela de los Eclécticos. El principal objetivo de los tres Carracci fue renovar la pintura, que entendían que había degenerado durante el Manierismo y que también veían en peligro por el naturalismo de Caravaggio, al que algunos apodaban «Anticristo del arte».
Los Carracci pusieron un énfasis especial en el dibujo, frente a los diseños sin boceto previo, aparentemente descuidados, de Caravaggio. Su estilo se mueve entre el énfasis por las formas sólidas, duras, típico de los artistas florentinos como Miguel Ángel, y la atención veneciana al uso del color rico y muy matizado, con efectos atmosféricos. Sin embargo, en siglos posteriores arraigó el prejuicio de que los Carracci imitaban un clasicismo conservador opuesto a Tiziano. Estas cualidades combinadas se asociaron a partir de entonces a los artistas de la Escuela Boloñesa, incluyendo a los seguidores más prominentes de los Carracci: Domenichino y Reni.
Cupido junto a Venus descubierta por Adonis, de Annibale Carracci (1595), Museo del Prado, Madrid.[1]
Es difícil distinguir las contribuciones individuales de cada Carracci en muchas de las primeras obras, incluyendo frescos en el Palazzo Fava de Bolonia (c.1583-84), donde trabajaron juntos hasta 1595, cuando Annibale, ahora el más conocido, fue llamado a Roma por el Cardenal Odoardo Farnese para decorar la galería en el Palacio Farnesio (actual embajada de Francia), su obra maestra. Para dicho trabajo pidió la ayuda de su hermano Agostino Carracci, quien por desavenencias desistió pronto. Algunas partes secundarias fueron ejecutadas por Francesco Albani y algún otro.
Annibale cayó en una depresión hacia 1600, se dice que porque sus frescos en el Palacio Farnesio le fueron mal pagados y fríamente estimados. Posteriormente sufrió parálisis en un brazo, y tuvo que recurrir a ayudantes para sus encargos. En esos años se fechan sus murales en la iglesia de Santiago de los Españoles, en Roma; fueron terminados por ayudantes. Estos murales fueron arrancados de las paredes cuando la iglesia se vendió, y se conservan en medianas condiciones en el MNAC de Barcelona y el Museo del Prado de Madrid.
Annibale Carracci cuenta con una relevante presencia en España. El Museo del Prado posee el famoso cuadro Venus y Adonis (recientemente restaurado y considerado ahora mejor que el ejemplar conservado en Viena) así como La Asunción de la Virgen y un Paisaje con bañistas.
Al igual que Ludovico y Agostino, Annibale trabajó el grabado, lo cual era infrecuente entre los pintores italianos de primera línea, que solían recurrir a grabadores profesionales para difundir sus diseños en estampas. De su etapa de apogeo es el aguafuerte conocido como La Piedad de Caprarola (1597), luego repetido por Agostino. De sus últimos años, cuando ya no podía pintar grandes obras, son dos grabados: La Virgen de la escudilla y Cristo coronado de espinas, ambos de 1606.

Obras destacadas

Hombre comiendo judíasGalería Colonna de Roma). (
Triunfo de Baco y AriadnaPalacio Farnesio de Roma). (

domingo, 18 de septiembre de 2011

Artemisia Gentileschi

Artemisia Gentileschi
Self-portrait as the Allegory of Painting by Artemisia Gentileschi.jpg
Autorretrato en Alegoría de la pintura.
Nombre de nacimiento Artemisia Lomi Gentileschi
Nacimiento 8 de julio de 1593
Roma
Fallecimiento h. 1654 (57)
Nápoles
Nacionalidad Bandera de Italia Italiana
Artemisia Lomi Gentileschi (Roma, 8 de julio de 1593 - Nápoles, hacia 1654) fue una pintora caravaggista italiana, hija del pintor toscano Orazio Gentileschi (1563-1639).
Vivió en la primera mitad del siglo XVII. Tomó de su padre, Orazio, el límpido rigor del dibujo, injertándole una fuerte acentuación dramática, tomada de las obras de Caravaggio, cargada de efectos teatrales; elemento estilístico que contribuyó a la difusión del caravaggismo en Nápoles, ciudad a la que se trasladó en 1630.

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Biografía

Comienzos romanos

Artemisia Gentileschi nació en Roma, el 8 de julio de 1593. Fue la hija mayor del pintor Orazio Gentileschi, uno de los grandes representantes de la escuela romana de Caravaggio. Artemisia fue introducida a la pintura en el taller de su padre, mostrando más talento que sus hermanos, que trabajaron junto a ella. Aprendió dibujo, cómo empastar los colores y dar brillantez a los cuadros. Dado que el estilo de su padre, en aquellos tiempos, se remitía explícitamente al arte de Caravaggio (con el que Orazio tenía relaciones de familiaridad), también los primeros pasos artísticos de Artemisia se situaron, por motivos diversos, en el despertar del gran pintor lombardo. Pero su aproximación a los temas era diferente de la de su padre.
Susana y los viejos, Colección Schönborn, Pommersfelden.
Firmó a los diecisiete años su primera obra, (aunque muchos sospecharan entonces que fue ayudada por su padre): Susana y los viejos, 1610, colección Schönborn en Pommersfelden). El cuadro muestra cómo Artemisia había asimilado el realismo de Caravaggio sin permanecer indiferente al lenguaje de la escuela de Bolonia, que tuvo a Annibale Carracci entre sus mejores artistas. A los diecinueve años, dado que el acceso a la enseñanza de las academias profesionales de Bellas Artes era exclusivamente masculino, y por tanto le estaba prohibido, su padre le dio un preceptor privado, Agostino Tassi. Con él estaba trabajando en aquel tiempo Orazio, en la decoración de las bóvedas de Casino della Rose dentro del Palacio Pallavicini Rospigliosi en Roma.
Un escándalo marcó su vida. Tassi la violó en 1612. Al principio, él prometió salvar su reputación casándose con ella, pero más tarde renegó de su promesa, pues ya estaba casado, y Orazio lo denunció ante el tribunal papal. La instrucción, que duró siete meses, permitió descubrir que Tassi había planeado asesinar a su esposa, cometió incesto con su cuñada y había querido robar ciertas pinturas de Orazio Gentileschi. Del proceso que siguió se conserva documentación exhaustiva, que impresiona por la crudeza del relato de Artemisia y por los métodos inquisitoriales del tribunal. Artemisia fue sometida a un humillante examen ginecológico y torturada usando un instrumento que apretaba progresivamente cuerdas en torno a los dedos — una tortura particularmente cruel para un pintor. De esta manera se pretendía verificar la veracidad de sus acusaciones, pues se creía que si una persona dice lo mismo bajo tortura que sin ella, la historia debe ser cierta. Tassi fue condenado a un año de prisión y al exilio de los Estados Pontificios. Las actas del proceso han influido grandemente en la lectura en clave feminista, dada en la segunda mitad del siglo XX, a la figura de Artemisia Gentileschi.
Este es el testimonio de Artemisia en el proceso, según los documentos de la época:
Cerró la habitación con llave y una vez cerrada me lanzó sobre un lado de la cama dándome con una mano en el pecho, me metió una rodilla entre los muslos para que no pudiera cerrarlos, y alzándome las ropas, que le costó mucho hacerlo, me metió una mano con un pañuelo en la garganta y boca para que no pudiera gritar y habiendo hecho esto metió las dos rodillas entre mis piernas y apuntando con su miembro a mi naturaleza comenzó a empujar y lo metió dentro. Y le arañé la cara y le tiré de los pelos y antes de que pusiera dentro de mi el miembro, se lo agarré y le arranqué un trozo de carne
Eva Menzio (editora), Artemisia Gentileschi, Lettere precedute da Atti di un processo di stupro, Milán, 2004
La pintura Giuditta che decapita Oloferne (Judith decapitando a Holofernes) (1612 - 1613), que se exhibe en la Galleria degli Uffizi de Florencia impresiona por la violencia de la escena que representa, y ha sido interpretada en clave psicológica y psicoanalítica, como un deseo de venganza respecto a la violencia que ella había sufrido.
Un mes después del juicio, Artemisia se casó, en un matrimonio arreglado por su padre, con un pintor florentino, Pierantonio Stiattesi (o Pietro Antonio Stiattesi), un modesto artista, lo que sirvió para restituirle a Artemisia, violada, engañada y denigrada por Tassi, un estatus de suficiente honorabilidad.
De estos comienzos romanos data también la Madonna col Bambino (Virgen con niño) de la Galería Spada.

Periodo florentino (1614-1620)

Judith decapitando a Holofernes (1614-20) Óleo sobre lienzo 199 x 162 cm Galleria degli Uffizi, Florencia.
Artemisia y su marido se instalaron en Florencia en 1614. Allí, Artemisia disfrutó de un gran éxito. Fue la primera mujer en ingresar en la Accademia del Disegno (Academia del Dibujo) de Florencia.
Artemisia se convirtió en una exitosa pintora de corte. Mantuvo buenas relaciones con los artistas más respetados de su tiempo, como Cristofano Allori, y fue capaz de conquistar los favores y la protección de personas influyentes, comenzando por el gran duque Cosme II de Médici y especialmente de la gran duquesa Cristina. Tuvo una buena relación con Galileo Galilei con quien se mantuvo en contacto epistolar durante largo tiempo, mucho más allá de su periodo florentino.
Entre sus admiradores tiene un puesto de especial relieve Buonarroti el joven (sobrino del gran Miguel Ángel): empeñado en construir la Casa Buonarroti para celebrar la memoria de su ilustre antecesor, encargó a Artemisia la ejecución de una tela destinada a decorar el techo de la galería de pinturas.
La pintura en cuestión representa una Allegoria dell'Inclinazione (esto es, una alegoría del «talento natural»), representada en forma de una joven mujer desnuda que sostiene una brújula. Se cree que la atractiva figura femenina tenía los rasgos de la propia Artemisia, que -como sostenían las informaciones mundanas de la época- fue una mujer de extraordinario atractivo.
En efecto, se suele entender que en las telas de Artemisia, los rasgos faciales de las hermosas y enérgicas heroínas que allí aparecen tienen un parecido al rostro que aparece en sus retratos o autorretratos: a menudo el que le encargaba cuadros debía desear tener una imagen que le recordase visualmente a la autora, cuya fama iba creciendo. Su éxito y la fascinación que emanaba de su figura, alimentaron, a lo largo de toda su existencia, rumores sobre su vida privada.
Se ha considerado que durante este periodo florentino Artemisia también pintó La Conversione della Maddalena (La conversión de la Magdalena), y Giuditta con la sua ancella (Judith y su doncella), hoy en el Palacio Pitti. Artemisia pintó una segunda versión de Giuditta che decapita Oloferne (Judith decapitando a Holofernes), mayor que la versión de Nápoles y hoy en los Uffizi. Esta Judith y Holofernes o Degollación de Holofernes está considerada su obra maestra. Ella pone sus mismos rasgos en el rostro de Judith, atribuyendo a Holofernes los de Tassi. La oscuridad y gráfica violencia de esta obra, la frialdad con que Judith decapita a Holofernes, se atribuyen a su violación y al proceso humillante que le siguió.
Mientras estuvo en Florencia, Artemisia y Pierantonio tuvieron cuatro hijos y una hija. Pero sólo la hija, Prudenzia, llegó a la edad adulta. A pesar de su éxito, debido a un exceso de gastos suyos y de su marido, el periodo florentino estuvo lleno de problemas con los acreedores y con su esposo, por lo que es razonable suponer que fue esto lo que motivó su regreso a Roma que realizó de manera definitiva en el año 1621. Con ella llevó a su hija Prudenzia, con la que más tarde se trasladó a Nápoles. Después de la muerte de su madre, la vida de esta hija cae en la oscuridad y resulta desconocida.

De nuevo en Roma y más tarde Venecia (1621-1630)

Ese mismo año en que, separada de su marido, Artemisia llegó a Roma, su padre Orazio dejó la ciudad y se trasladó a Génova. Algunos creen que Artemisia siguió a su padre a la capital ligur (incluso para explicar la persistencia de una afinidad de estilos que, aún hoy, dificultan determinar quién de los dos pintó ciertas obras); pero no hay suficientes pruebas al respecto. La mayor parte de las evidencias apoyan la idea de que Artemisia permaneció en Roma, como mujer independiente, intentando encontrar una casa y criar a sus hijas. Además de Prudenzia, tuvo otra hija natural, probablemente nacida en 1627. Artemisia intentó, prácticamente sin éxito, enseñarles el arte de la pintura.
El estilo de Caravaggio, aunque el maestro llevaba muerto más de una década, era aún muy influyente en la Roma de la época y convirtió a muchos pintores en seguidores suyos (llamados Caravaggisti) como el padre de Artemisia, Carlo Saraceni (quien regresó a Venecia en 1620), Bartolomeo Manfredi, y Simon Vouet. Sin embargo, los estilos pictóricos en Roma a principios del siglo XVII eran diversos, coexistiendo la tendencia más clásica, seguida por los discípulos boloñeses de Annibale Carracci y las aventuras barrocas de Pietro da Cortona.
Artemisia demostró tener la sensibilidad justa para tomar las novedades artísticas y la determinación precisa para vivir como protagonista esta extraordinaria estación artística de Roma, meta obligada de artistas de toda Europa. Artemisia entró a formar parte de la Accademia dei Desiosi. Con motivo de ello fue celebrada con un retrato grabado que, en la dedicatoria, la califica como «Pincturare miraculum invidendum facilius quam imitandum». De esta misma época data su amistad con Cassiano dal Pozzo, un humanista, coleccionista y gran mentor de las bellas artes.
Sin embargo, a pesar de su reputación artística, su fuerte personalidad y la red de buenas relaciones, Roma no fue tan lucrativa como ella esperaba. Se apreciaba su arte en los retratos y su habilidad para poner en escena a las heroínas bíblicas, pero a ella le estaban vedados los ricos encargos de ciclos de frescos y de los grandes retablos. La ausencia de suficiente documentación hace difícil seguir los movimientos de Artemisia en este periodo. Es seguro que entre 1627 y 1630 se trasladó a Venecia, quizá en busca de encargos más lucrativos: lo documentan los homenajes que recibió de los letrados de la ciudad de la laguna que alabaron la calidad de la pintora.
Aunque a veces es difícil datar sus pinturas, y es a menudo motivo de divergencia entre los críticos de arte, es verosímil asignarle estos años el Ritratto di gonfaloniere (Retrato de un gonfaloniere), hoy en Bolonia (único ejemplo hasta ahora de su célebre habilidad como retratista); la Giuditta con la sua ancella, (Judith y su doncella) hoy en el Detroit Institute of Arts (que refleja el dominio de la pintora sobre los efectos de claroscuro de la luz de la vela, por las cuales fueron famosos en Roma pintores como Gerrit van Honthorst, Trophime Bigot, y muchos otros); su Venere Dormiente (Venus durmiente), y su Ester ed Assuero (Esther y Asuero) ubicado en el Metropolitan Museum of Art en Nueva York, que testimonia su asimilación de las lecciones del luminismo veneciano.

Nápoles y el periodo inglés (1630-1653)

En 1630 Artemisia se trasladó a Nápoles, una ciudad rica con talleres y amantes de arte, en busca de nuevas y más lucrativas oportunidades laborales. Muchos otros artistas, incluyendo a Caravaggio, Annibale Carracci o Simon Vouet habían estado en Nápoles durante algún momento de sus vidas, y en aquella época, José de Ribera, Massimo Stanzione, y Domenichino estaban trabajando allí y más tarde, Giovanni Lanfranco y muchos otros acudirían a esta ciudad.
El debut napolitano de Artemisia está representado por la Anunciación en el Museo de Capodimonte. Permaneció en Nápoles durante el resto de su carrera con la excepción de su breve estancia en Londres y algún otro viaje. Nápoles (para constante lamento por Roma) representó para Artemisia una especie de segunda patria donde ocuparse de su familia (ambas hijas se casaron en Nápoles, con dote propia). Recibió muchas pruebas de la gran estima en la que se la tenía, y estuvo en buenas relaciones con el virrey, el Duque de Alcalá. Tuvo relaciones de intercambio con sus pares y con los mayores artistas que allí estaban, comenzando por Massimo Stanzione, con quien, según el escritor del siglo XVIII Bernardo de' Dominici, comenzó una colaboración artística basada en una auténtica amistad y parecidos artísticos.
En Nápoles, por primera vez, Artemisia empezó a trabajar en cuadros para una catedral, dedicados a San Gennaro nell'anfiteatro di Pozzuoli (San Jenaro en el anfiteatro de Pozzuoli) en Pozzuoli. Durante su primer periodo napolitano pintó Nascita di San Giovanni Battista (Nacimiento de san Juan Bautista) que se conserva en el Museo del Prado de Madrid, y Corisca e il satiro (Corisca y el sátiro), en una colección privada. En estas pinturas Artemisia demuestra nuevamente su capacidad de renovarse según los gustos artísticos de su tiempo y de manejar diferentes temas, en lugar de las usuales Judith, Susana, Betsabé, y Magdalena penitente, por las que ya era conocida.
En 1638 Artemisia se reunió con su padre en Londres en la corte de Carlos I de Inglaterra, donde Orazio se convirtió en pintor cortesano y recibió el importante encargo de decorar un techo (alegoría del Trionfo della pace e delle Arti [Triunfo de la paz y de las artes]) en la Casa delle Delizie de la reina Enriqueta María de Francia en Greenwich. El padre y la hija estaban una vez más trabajando juntos, aunque ayudar a su padre probablemente no fuera su única razón para viajar a Londres: Carlos I la había llamado a su corte, y no era posible rechazarlo. Este rey era un coleccionista fanático, dispuesto a arruinar las finanzas públicas para satisfacer sus deseos artísticos. La fama de Artemisia probablemente lo intrigase, y no es una coincidencia que su colección incluyera un cuadro muy sugerente, el Autoritratto in veste di Pittura ("Autorretrato como la Alegoría de la Pintura").
Orazio murió repentinamente, cuidado por su hija, en 1639. Artemisia tuvo que cumplir sus propios encargos después de la muerte de su padre, aunque no hay obras que puedan asignarse con certeza a este periodo. Se sabe que Artemisia ya había abandonado Inglaterra en 1642, cuando se producían las primeras escaramuzas de la guerra civil.

Segundo periodo napolitano

No se sabe mucho de sus movimientos posteriores. Se cree que partió definitivamente a Nápoles en 1642 donde pasó el resto de su vida. Los historiadores saben que en 1649 estaba de nuevo en la ciudad partenopea, en correspondencia con Don Antonio Ruffo de Sicilia quien se convirtió en su mentor y buen comitente durante su segundo periodo napolitano. La última carta conocida a su mentor data de 1650 y deja claro que ella estaba aún plenamente en activo.
Se pensó que Artemisia había muerto en 1653. Evidencias recientes, sin embargo, muestran que aún aceptaba encargos en 1654, aunque dependía cada vez más de su asistente, Onofrio Palumbo. Por lo tanto, puede especularse con su muerte en la devastadora plaga que asoló Nápoles en 1656 y virtualmente barrió a toda una generación de artistas napolitanos.
Algunas obras de este periodo son Susanna e i vecchioni (Susana y los viejos) hoy en Brno y Madonna e Bambino con rosario (Virgen con el Niño y un rosario) hoy en El Escorial.
Su tumba se encontraba en la iglesia de San Juan de los Florentinos de Nápoles, que fue destruida tras la Segunda Guerra Mundial. En su lápida estaba escrito HEIC ARTEMISIA.
Después de su muerte fue prácticamente olvidada.

Estilo y valoración

Judith y su doncella (1618-1619), Palazzo Pitti, Florencia.
Artemisia Gentileschi está considerada como una de los primeros pintores barrocos, de los más completos de su generación, imponiéndose por su arte en una época en la que las mujeres pintoras no eran aceptadas fácilmente. Pintó cuadros históricos y religiosos en un momento en que estos temas heroicos eran considerados inadecuados para el espíritu femenino.
Retocó y modificó obras de su padre, dotándolas de un realismo que antes no tenían. Les añadió una atmósfera dramática, acentuando el claroscuro a la manera de Caravaggio, contribuyendo así a que este estilo madurase. Representa así un caravaggismo violento.
Un ensayo de 1916 de Roberto Longhi, maestro de la crítica italiana, titulado Gentileschi padre e figlia (Gentileschi padre e hija) tuvo el mérito de llamar la atención de la crítica sobre la estatura artística de Artemisia Gentileschi en el ámbito de los caravaggistas en la primera mitad del siglo XVII. Longhi emite, al tratar sobre Artemisia, en un tono involuntariamente misógino, el siguiente juicio: «la única mujer en Italia que alguna vez supo algo sobre pintura, colorido, empaste y otros fundamentos».
En el análisis efectuado del cuadro más célebre de Artemisia, la Judith decapitando a Holofernes de los Uffizi, Longhi escribió:
¿Quién pensaría de hecho que sobre un lienzo estudiado de candor y sombras valiosas dignas de un Vermeer una generosidad natural, pudiera acontecer una matanza tan brutal y sangrienta? [...] pero - es lógico decirlo - ¡esta es una mujer terrible! ¿Una mujer pintó todo esto?
Y añadía:
... No hay nada sádico aquí, en lugar de ello lo que más impresiona es la impasibilidad de la pintora, que fue incluso capaz de darse cuenta de cómo la sangre, al chorrear violentamente, ¡podía decorar con dos líneas de gotas al vuelo la zona central! ¡Increíble, os digo! Y también por favor ¡den a la Sra. Schiattesi - el nombre de casada de Artemisia - la oportunidad de elegir el puño de la espada! Al final, ¿no creen que el único propósito de Judith es apartarse todo lo posible para evitar que la sangre pueda manchar su novísimo vestido de seda amarilla? Pensemos, de todas formas, que ese es un vestido de Casa Gentileschi, el guardarropa más refinado de la Europa del siglo XVII, después de Van Dyck.
Roberto Longhi, Gentileschi padre e figlia, 1916
El análisis de la pintura subraya, de modo ejemplar, lo que significaba saber «de pintura, y de color y de empaste»: se evocan los colores llamativos de la paleta de Artemisia, la luminiscencia de seda de los vestidos (con ese amarillo inconfundible de la autora), la atención perfeccionista por la realidad de las joyas y de las armas.
El interés por la figura artística de Artemisia, que permaneció inexplicablemente débil a pesar de la lectura dada por Longhi, recibió un fuerte impulso gracias a los estudios en clave feminista, que eficazmente subrayaron su sufrimiento por la violación y maltrato posterior, lo que determinaría la fuerza expresiva que asume su lenguaje pictórico cuando el sujeto representado eran sus heroínas bíblicas, que siempre parecen querer manifestar su rebelión contra las condiciones a las que les condenaba su sexo.
En un artículo del catálogo de la exposición «Orazio e Artemisia Gentileschi» que tuvo lugar en Roma en 2001 (y después en Nueva York), Judith W. Mann se distancia, mostrando los límites de una lectura en clave estrechamente feminista:
Semejante opinión presupone que todo el potencial creativo de Artemisia es sólo sobre mujeres fuertes y capaces, hasta el punto de que parece imposible imaginarla ocupada en imágenes religiosas convencionales, como una Virgen María con Niño o una virgen que acoge sumisamente la Anunciación; y además se dice que la artista rehusó modificar su interpretación personal de esos temas para acomodarse a las preferencias de un cliente compuesto básicamente por hombres. El estereotipo causa un doble efecto restrictivo: induce a los críticos a dudar la atribución de aquellas pinturas que no se corresponden con el modelo preestablecido, y a atribuir un valor inferior a aquellos cuadros que no cumplen con el cliché.
La crítica más reciente, comenzando por la difícil reconstrucción del catálogo total de los Gentileschi, intenta dar una lectura menos restrictiva de la carrera de Artemisia, colocándola más apropiadamente en el contexto de los diferentes ambientes artísticos en los que la pintora participó activamente. Una lectura semejante restablece a Artemisia como una artista que luchó con determinación, usando el arma de su personalidad y de sus cualidades artísticas, contra los prejuicios expresados en contra de las mujeres pintoras; consiguió ingresar productivamente en el círculo de los pintores más respetados de su época, abarcando una gama de géneros pictóricos que fue probablemente más amplia y variada que cuanto digan hoy las telas atribuidas a Artemisia.

Artemisia y las pintoras contemporáneas

Para una mujer a comienzos del siglo XVII, ser pintora como Artemisia era una elección inusual y difícil, pero no excepcional. Antes de Artemisia, a finales del XVI y comienzos del XVII, otras pintoras tuvieron carreras exitosas. Pueden mencionarse:
Otras pintoras comenzaron su carrera mientras Artemisia aún vivía. Juzgadas por sus méritos artísticos, puede cuestionarse la afirmación de Longhi de que Artemisia fue "la única mujer en Italia que supo algo sobre pintura". No cabe duda, sin embargo, de que Artemisia sigue siendo una de las más consideradas artistas femeninas, y finalmente ha ocupado su lugar entre los grandes artistas del periodo barroco.

Artemisia y la cultura popular

Hay todavía, sea en el arte de Artemisia, sea en su biografía, algo que la hace especialmente fascinante y que despierta el interés de algunos escritores y, no por casualidad, de algunas escritoras.
La primera escritora que decidió componer una novela en torno a la figura de Artemisia, fue Anna Banti, quien estuvo casada con Roberto Longhi. Su primer borrador del texto, en forma manuscrita, data de 1944, pero se perdió en el trascurso de las vicisitudes bélicas. La decisión de volver al libro, titulado Artemisia, escribiéndolo de forma diferente, la tomó tres años más tarde. Anna Banti se pone en su nueva novela a dialogar con la pintora, en forma de un "diario abierto", en el que busca - en paralelo al relato de la adolescencia y madurez de Artemisia - explicarse a sí misma la fascinación que siente, y la necesidad que debió sentir de dialogar, de mujer a mujer, sobre las límpidas, aunque apasionadas, consideraciones artísticas de las que tantas veces habría hablado con Roberto Longhi. En España, Artemisia se publicó por Ediciones Cátedra, S.A. en 1992; la ha reeditado en 2008 la editorial Alfabia, con un ensayo introductorio de Susan Sontag.
Más de cincuenta años más tarde, en 1999, la escritora francesa Alexandra Lapierre afronta, de nuevo con una novela, la fascinación enigmática de la vida de Artemisia, y lo hace a partir de un estudio extremadamente escrupuloso de la biografía y del contexto histórico que le sirve de fondo. El análisis psicológico que se lee entre líneas, para comprender la relación entre Artemisia mujer y Artemisia pintora, acaba por utilizar, como un Leitmotiv, la relación, hecha de un afecto que encuentra difícil expresarse y de una rivalidad profesional latente - entre padre e hija. Esta novela, con el título de Artemisia, ha sido editada en 1999 por Editorial Planeta, S.A. y por Planeta DeAgostini en 2000 y 2006.
Artemisia, y más específicamente su cuadro Judith decapitando a Holofernes, son mencionados en la obra de Wendy Wasserstein del año 1988 The Heidi Chronicles, donde el personaje principal, Heidi imparte clases sobre ellas como parte de su curso de historia del arte sobre pintoras. Al final de la obra, Heidi adopta a una hija a la que llama Judy, que es al menos una referencia parcial a la pintura.
En 1989 publicó Maria Àngels Anglada su novela Artemisia, sobre esta misma figura; posteriormente se ha reeditado en 1995 y en 1999.
La dramaturga canadiense Sally Clark escribió una obra de teatro basada en los acontecimientos que llevaron al rapto, así como los posteriores. "Life Without Instruction" fue un encargo del Teatro Nightwood en 1988. Se trabajó en 1990, bajo la dirección de Kate Lushington y Jackie Maxwell. "Life Without Instruction" se estrenó en el Teatro Plus de Toronto el 2 de agosto de 1991.
Cabe mencionar, finalmente, entre las obras publicadas en España, Artemisia Gentileschi, de Rauda Jamis, Circe Ediciones, S.A., 1998.
De más reciente aparición es la novela de Susan Vreeland titulada The Passion of Artemisa (en España, La pasión de Artemisia, 2006), que vuelve a hacer una lectura feminista de su obra, y parece que quiere aprovecharse del reciente éxito de las novelas históricas sobre una obra de arte y su autor.
Discutibles, por las mismas razones, son los resultados alcanzados por la cineasta francesa Agnès Merlet, con su película Artemisia (1997), protagonizada por Valentina Cervi. Se basa sólo en parte en la vida de la pintora, pero se representa de forma inapropiada la relación entre Tassi y Artemisia como un apasionado romance en lugar de una violación.
Dentro del género documental, ya se había rodado en 1992, Artemisia, producción canadiense para televisión.

Principales obras

Autorretrato como mártir, Colección privada.
  • Autoritratto come martire, Colección privada, h. 1615
  • Allegoria dell'Inclinazione, Casa Buonarroti, Florencia, 1615-16
  • Maddalena penitente, Colección privada (ya Marc A. Seidner Collection, Los Ángeles), h. 1615-16
  • La Conversione della Maddalena, Galleria Palatina, Palacio Pitti, Florencia, 1615-16
  • Autoritratto come suonatrice di liuto, Curtis Galleries, Minneapolis, h. 1615-17
  • Giuditta con la sua ancella, Galleria Palatina, Palacio Pitti, Florencia, 1618-19
  • Santa Caterina di Alessandria, Galleria degli Uffizi, Florencia, h. 1618-19
  • Giaele e Sisara, Museo de Bellas Artes, Budapest, 1620
  • Cleopatra, Collezione della Fondazione Cavallini-Sgarbi, Ferrara, h. 1620
  • Allegoria della Pittura Museo de Tessé, Le Mans, 1620-30
  • Giuditta che decapita Oloferne, Uffizi, Florencia, h. 1620
  • Santa Cecilia, Galería Spada, Roma, h. 1620
  • Cleopatra, Col. Amedeo Morandorri, Milán, 1621-22 (considerado por algunos estudiosos como obra de su padre)
Nacimiento de san Juan Bautista, Museo del Prado, Madrid.